Alberto Avilés Senés
Durante el mes que apenas terminó, octubre, ocurrieron tres sucesos que ineludiblemente hacen reflexionar sobre el hecho incontrovertible de que, para las mujeres, en México, no es posible aún ejercer derechos políticos plenos, por más que se argumente, con cierta razón, que han habido avances.
Se celebraron en octubre, pues, los 56 años del voto femenino; esto es, el ascenso de las mujeres al rango de ciudadanas. Murió, el viernes 23, a los 90 años, la primera alcaldesa mexicana, Socorro Blanc Ruiz, que interinamente ejerció, en 1955, el cargo de presidenta municipal de San Luis Potosí. Y un grupo de liderezas y líderes comunitarios emitió en Culiacán, Sinaloa, un certero pronunciamiento reclamando equidad.
Con respecto al segundo acontecimiento, la muerte de Socorro Blanc Ruiz, valga señalar que nos pasó prácticamente desapercibido, a pesar de sus merecimientos indiscutibles.
Abogada y profesora normalista, fue fundadora de los institutos culturales Belisario Domínguez, Manuel José Othón y Fray Bartolomé de las Casas. Fue, además, la creadora de la Sociedad de Geografía y Estadística, hoy INEGI; del Instituto Mexicano del Arte y la Cultura, y del Club Internacional de Mujeres de Negocios y Profesionistas. Catedrática en varias universidades mexicanas, dictó conferencias en otros 26 países.
Y acerca del aniversario quincuagésimo sexto del voto de las mujeres, habría que preguntarnos si de veras hemos avanzado, pues, por ejemplo, sólo el 28 por ciento de las curules en la Cámara de Diputados está ocupado por mujeres, y en los congresos locales la estadística es aun peor: menos del 20 por ciento.
En enero de 2009, sólo el 4.4 de las alcaldías en México estaba ocupado por mujeres; en Sinaloa, de 18 presidencias municipales, sólo una la ejerce una mujer. En El Senado, menos de 1 de cada 5 escaños está en manos mujeres; en las tres últimas décadas sólo han habido 12 secretarias de estado federales, y solamente dos mujeres han sido ministras de la Suprema Corte de Justicia. Únicamente en México hemos tenido, en toda la historia, seis gobernadoras estatales.
Entre otras razones, las anteriores provocaron que medio centenar de mujeres y hombres inscritos en el Diplomado en Participación Política, Ciudadanía, Democracia, Liderazgo y Género, organizado en Culiacán por el Instituto Sinaloense de las Mujeres, emitiera el jueves 29 un pronunciamiento urgiendo “a la sociedad sinaloense a adoptar medidas, de manera inaplazable, para garantizar los derechos políticos plenos de las mujeres”.
En el documento se conmina a las mujeres, que representan más del 50 por ciento del padrón electoral, a que “a la hora de sufragar tomen en cuenta el compromiso de cada uno de los partidos políticos con la equidad de género”, en cuyas plataformas políticas exigen que “se establezca una perspectiva de género que garantice la igualdad de oportunidades de participación para mujeres y hombres”.
De igual forma, el pronunciamiento invita a la ciudadanía a votar “sólo por candidatas y candidatos que incluyan en sus propuestas políticas su compromiso con la equidad de género”; les exige la rendición de cuentas “cuando se trate de cumplir con las conquistas relativas a la equidad”, y demanda en sus presupuestos la “asignación de recursos suficientes, debidamente etiquetados, para que las acciones demandadas puedan ejecutarse”.
La exigencia pone énfasis en “eliminar la simulación” de que “para cumplir con las cuotas de género, se nombren titulares” que, una vez electas, son obligadas a renunciar a favor de sus suplentes varones.
Y remata con una seria advertencia: “Los derechos no se otorgan; se conquistan. El voto femenino es, por lo tanto, una conquista política que las ciudadanas y los ciudadanos empeñados en la equidad de género ejerceremos en las casillas electorales al emitir nuestro sufragio”.
El resultado de tal admonición lo conoceremos en Sinaloa en las elecciones de julio de 2010, cuando se renueven alcaldías, Congreso local y Poder Ejecutivo.
Alberto@AquiMero.com
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Monday, November 02, 2009
Wednesday, October 14, 2009
Obama: ¿Premio Nóbel de química?
Por Alberto Avilés Senés
La decisión la semana pasada de otorgar el Premio Nóbel de la Paz al presidente estadounidense Barack Obama, “por sus esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”, es más una carga que un galardón.
La columnista Maureen Dowd, de The New York Times, ayer domingo, con su acostumbrada ironía, atribuye al ex mandatario Bill Clinton, en un diálogo imaginario con su colega George W. Bush, haber afirmado que a Obama “debieron haberle concedido el Nóbel de química, pues química (con los europeos) es todo lo que posee”.
Por su parte, el cineasta Michael Moore, cuya mejor pieza, Capitalismo: Una historia de amor, fue estrenada este fin de semana, en una carta a Obama le dice: “Felicidades, Presidente, por el Nóbel de la Paz. Ahora, por favor, merézcalo”.
Los anteriores y muchos otros comentarios cuestionando la oportunidad de premiar a Obama con el Nóbel de la Paz no son ociosos. El recipiendario ha declarado, ha prometido, incluso se ha comprometido a ser un pacificador, pero es muy poco lo que de veras ha logrado.
El galardón le llegó mientras decidía qué tantos más soldados tiene que enviar a Afganistán, en una guerra, como la de Vietnam, imposible de ganar. Le llega también cuando están expirando los plazos que él mismo se fijó para retirar a las tropas de Irak y cerrar la ilegal base militar estadounidense en Guantánamo, donde sistemáticamente han sido torturados centenares de personas que nada han tenido que ver en los atentados terroristas de septiembre de 2001.
Y no es éste un intento de descalificar a un líder cuyo ascenso al poder aquí celebramos; se trata de señalar la desproporción en la que la Academia de Estocolmo incurrió al laurear acciones aún no ejecutadas, como apropiadamente sugiere Moore.
No obstante, la interpretación de que se concedió a Obama la distinción como una manera de rechazar las acciones bélicas de su predecesor, el ex presidente Bush, es quizás acertada, y podría constituir una razón válida, pero insuficiente aun así, de reconocimiento, por más que la Academia sueca hubiera enfatizado que la decisión tuvo que ver también con el compromiso de Obama con el desarme nuclear.
Pero muy probablemente el más sorprendido con el honor fue el propio galardonado, quien dijo estar “muy sorprendido” y haber recibido la noticia “con profunda humildad”, además de haber declarado que “para ser honesto, no siento que merezco estar en compañía de tantas figuras transformadoras que han sido honradas con este premio, hombres y mujeres que me han inspirado e inspirado al mundo entero a través de su audaz búsqueda de la paz”.
Y también expresó que aceptaba la distinción “como un llamado a la acción, un llamado a todas las naciones a enfrentar los retos del Siglo 21”.
Obama es el tercer presidente en funciones de Estados Unidos en ser condecorado con el Nóbel de la Paz, junto a Theodore Roosevelt, en 1906, y Woodrow Wilson, en 1919, y se une a pequeño grupo de jefes de estado como Nelson Mandela y Mijail Gorbachev.
Lo cierto es que, con o sin méritos suficientes, si esta cuestionada decisión arroja frutos concretos, como una moratoria nuclear total, el fin de las guerras de Irak y Afganistán y el cierre de la Base de Guantánamo, con cierta dosis de pragmatismo podremos decir que de algo sirvió tanta anticipación.
Esperemos el discurso de aceptación del premio por parte de Obama, en Oslo, Noruega, el próximo 10 de diciembre. Quizás entonces pudiéramos aventurar alguna otra hipótesis.
Alberto@AquiMero.com
www.Yunaites.com
La decisión la semana pasada de otorgar el Premio Nóbel de la Paz al presidente estadounidense Barack Obama, “por sus esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”, es más una carga que un galardón.
La columnista Maureen Dowd, de The New York Times, ayer domingo, con su acostumbrada ironía, atribuye al ex mandatario Bill Clinton, en un diálogo imaginario con su colega George W. Bush, haber afirmado que a Obama “debieron haberle concedido el Nóbel de química, pues química (con los europeos) es todo lo que posee”.
Por su parte, el cineasta Michael Moore, cuya mejor pieza, Capitalismo: Una historia de amor, fue estrenada este fin de semana, en una carta a Obama le dice: “Felicidades, Presidente, por el Nóbel de la Paz. Ahora, por favor, merézcalo”.
Los anteriores y muchos otros comentarios cuestionando la oportunidad de premiar a Obama con el Nóbel de la Paz no son ociosos. El recipiendario ha declarado, ha prometido, incluso se ha comprometido a ser un pacificador, pero es muy poco lo que de veras ha logrado.
El galardón le llegó mientras decidía qué tantos más soldados tiene que enviar a Afganistán, en una guerra, como la de Vietnam, imposible de ganar. Le llega también cuando están expirando los plazos que él mismo se fijó para retirar a las tropas de Irak y cerrar la ilegal base militar estadounidense en Guantánamo, donde sistemáticamente han sido torturados centenares de personas que nada han tenido que ver en los atentados terroristas de septiembre de 2001.
Y no es éste un intento de descalificar a un líder cuyo ascenso al poder aquí celebramos; se trata de señalar la desproporción en la que la Academia de Estocolmo incurrió al laurear acciones aún no ejecutadas, como apropiadamente sugiere Moore.
No obstante, la interpretación de que se concedió a Obama la distinción como una manera de rechazar las acciones bélicas de su predecesor, el ex presidente Bush, es quizás acertada, y podría constituir una razón válida, pero insuficiente aun así, de reconocimiento, por más que la Academia sueca hubiera enfatizado que la decisión tuvo que ver también con el compromiso de Obama con el desarme nuclear.
Pero muy probablemente el más sorprendido con el honor fue el propio galardonado, quien dijo estar “muy sorprendido” y haber recibido la noticia “con profunda humildad”, además de haber declarado que “para ser honesto, no siento que merezco estar en compañía de tantas figuras transformadoras que han sido honradas con este premio, hombres y mujeres que me han inspirado e inspirado al mundo entero a través de su audaz búsqueda de la paz”.
Y también expresó que aceptaba la distinción “como un llamado a la acción, un llamado a todas las naciones a enfrentar los retos del Siglo 21”.
Obama es el tercer presidente en funciones de Estados Unidos en ser condecorado con el Nóbel de la Paz, junto a Theodore Roosevelt, en 1906, y Woodrow Wilson, en 1919, y se une a pequeño grupo de jefes de estado como Nelson Mandela y Mijail Gorbachev.
Lo cierto es que, con o sin méritos suficientes, si esta cuestionada decisión arroja frutos concretos, como una moratoria nuclear total, el fin de las guerras de Irak y Afganistán y el cierre de la Base de Guantánamo, con cierta dosis de pragmatismo podremos decir que de algo sirvió tanta anticipación.
Esperemos el discurso de aceptación del premio por parte de Obama, en Oslo, Noruega, el próximo 10 de diciembre. Quizás entonces pudiéramos aventurar alguna otra hipótesis.
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Sunday, September 06, 2009
“Lola la Grande”, a 13 años de su partida
Por Alberto Avilés Senés
La primera intérprete de música ranchera que se presentó en el Palacio de Bellas Artes, la sinaloense Lola Beltrán actuó también en las salas L’Olympia, de París y Tchaikovsky, de Moscú, y en el Conservatorio de Leningrado.
María Lucila Beltrán Ruiz, como en realidad se llamaba, cantó para jefes de estado como Charles de Gaulle, de Francia; Josip Broz Tito, de Yugoslavia; Dwight D. Esisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson y Richard Nixon, de Estados Unidos; la reina Isabel de Inglaterra; el rey de España Juan Carlos I, y Andrei Gromiko y Leonid Brezned, de la desaparecida Unión Soviética.
“Lola la Grande”, como ahora la llamamos, nació en Rosario, Sinaloa, el 7 de marzo de 1932, y murió demasiado joven, en la ciudad de México, el 24 de marzo de 1996, justo cuando acababa de cumplir 64 años.
Quienes tuvimos la fortuna de conocerla, recordaremos siempre los acordes, en su inigualable timbre, de Paloma negra; Grítenme piedras del campo; Cucurrucucú, Paloma; Huapango torero; Los laureles, y muchas otras que han quedado indeleblemente grabadas en las preferencias musicales de millones de seres humanos en todo el mundo.
Pero Lola Beltrán no sólo fue una excepcional cantante; también hizo cine, radio y televisión. En 1954, por ejemplo, se estrenó como actriz en El tesoro de la muerte, y a través de los años participaría en otras 40 cintas, entre las que destacan Una movida chueca, en 1956; Donde las dan, las toman, en 1957; Guitarras de medianoche, en 1958; México lindo y querido y Dónde estás, corazón, en 1961; Cucurrucucú, Paloma, en 1965; Valentín de la sierra, en 1968; Padre nuestro que estás en la tierra, en 1972, y la ultima, Una gallina muy ponedora, en 1982.
En 1973, junto a Saby Kamalich, filmó la telenovela Mi rival, que conquistó índices de audiencia impensables para la época; en 1976 fue anfitriona del programa de televisión Noches Tapatías, y en 1984 condujo El Estudio de Lola Beltrán.
En Rosario, cuando era apenas una adolescente, inició estudios de comercio, pues quería ser secretaria, pero muy pronto empezó a participar en concursos musicales, lo que la llevó a mudarse a la ciudad de México, donde empezó en la radiodifusora XEW. Ahí, Lola fue descubierta por Matilde Sánchez, “La Torcacita”, quien la llevó al programa Así es mi tierra, de Tata Nacho, donde inmediatamente conquistó a la audiencia.
Lola casó con el actor y torero Alfredo Leal, con quien procreó una hija: María Elena Leal, cantante y actriz por derecho y méritos propios, quien en 2002 dio a conocer su álbum Homenaje a mi madre... con mi propia sangre.
El Portal de Internet Wikipedia, con toda justeza, señala que tanto Lola la Grande como Lucha Reyes, La Torcacita, Lucha Villa, Amalia Mendoza y María de Lourdes forman un “selecto grupo de las cantantes de música ranchera mexicana que son un mito, cada una en su tiempo, en su espacio, en su estilo, pero han sido ellas las que han formado el legado cultural de la música folklórica mexicana”.
Pero más contundente, quizá, es D. Figueroa, quien en 2007 escribió: “Me da risa cuando aparece una cantante folklórica que grita y luego le ponen el titulo de ‘La nueva reina de la canción ranchera’. No, señores: Lola es irrepetible. ¡Voces como la de ella sólo salen una vez cada cien años!
Así es. Sinaloa, con Lola Beltrán, Pedro Infante, Ferrusquilla y la Banda El Recodo, ha sabido estampar una huella inalterable, histórica, en el colectivo musical de México.
Alberto@AquiMero.com
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La primera intérprete de música ranchera que se presentó en el Palacio de Bellas Artes, la sinaloense Lola Beltrán actuó también en las salas L’Olympia, de París y Tchaikovsky, de Moscú, y en el Conservatorio de Leningrado.
María Lucila Beltrán Ruiz, como en realidad se llamaba, cantó para jefes de estado como Charles de Gaulle, de Francia; Josip Broz Tito, de Yugoslavia; Dwight D. Esisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson y Richard Nixon, de Estados Unidos; la reina Isabel de Inglaterra; el rey de España Juan Carlos I, y Andrei Gromiko y Leonid Brezned, de la desaparecida Unión Soviética.
“Lola la Grande”, como ahora la llamamos, nació en Rosario, Sinaloa, el 7 de marzo de 1932, y murió demasiado joven, en la ciudad de México, el 24 de marzo de 1996, justo cuando acababa de cumplir 64 años.
Quienes tuvimos la fortuna de conocerla, recordaremos siempre los acordes, en su inigualable timbre, de Paloma negra; Grítenme piedras del campo; Cucurrucucú, Paloma; Huapango torero; Los laureles, y muchas otras que han quedado indeleblemente grabadas en las preferencias musicales de millones de seres humanos en todo el mundo.
Pero Lola Beltrán no sólo fue una excepcional cantante; también hizo cine, radio y televisión. En 1954, por ejemplo, se estrenó como actriz en El tesoro de la muerte, y a través de los años participaría en otras 40 cintas, entre las que destacan Una movida chueca, en 1956; Donde las dan, las toman, en 1957; Guitarras de medianoche, en 1958; México lindo y querido y Dónde estás, corazón, en 1961; Cucurrucucú, Paloma, en 1965; Valentín de la sierra, en 1968; Padre nuestro que estás en la tierra, en 1972, y la ultima, Una gallina muy ponedora, en 1982.
En 1973, junto a Saby Kamalich, filmó la telenovela Mi rival, que conquistó índices de audiencia impensables para la época; en 1976 fue anfitriona del programa de televisión Noches Tapatías, y en 1984 condujo El Estudio de Lola Beltrán.
En Rosario, cuando era apenas una adolescente, inició estudios de comercio, pues quería ser secretaria, pero muy pronto empezó a participar en concursos musicales, lo que la llevó a mudarse a la ciudad de México, donde empezó en la radiodifusora XEW. Ahí, Lola fue descubierta por Matilde Sánchez, “La Torcacita”, quien la llevó al programa Así es mi tierra, de Tata Nacho, donde inmediatamente conquistó a la audiencia.
Lola casó con el actor y torero Alfredo Leal, con quien procreó una hija: María Elena Leal, cantante y actriz por derecho y méritos propios, quien en 2002 dio a conocer su álbum Homenaje a mi madre... con mi propia sangre.
El Portal de Internet Wikipedia, con toda justeza, señala que tanto Lola la Grande como Lucha Reyes, La Torcacita, Lucha Villa, Amalia Mendoza y María de Lourdes forman un “selecto grupo de las cantantes de música ranchera mexicana que son un mito, cada una en su tiempo, en su espacio, en su estilo, pero han sido ellas las que han formado el legado cultural de la música folklórica mexicana”.
Pero más contundente, quizá, es D. Figueroa, quien en 2007 escribió: “Me da risa cuando aparece una cantante folklórica que grita y luego le ponen el titulo de ‘La nueva reina de la canción ranchera’. No, señores: Lola es irrepetible. ¡Voces como la de ella sólo salen una vez cada cien años!
Así es. Sinaloa, con Lola Beltrán, Pedro Infante, Ferrusquilla y la Banda El Recodo, ha sabido estampar una huella inalterable, histórica, en el colectivo musical de México.
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Wednesday, September 02, 2009
La economía de Sinaloa, altamente competitiva

Por Alberto Avilés Senés
Durante la presentación ayer del Estudio de Impacto Socio Económico de la Supervía Mazatlán-Matamoros, quedó demostrado que la economía sinaloense es ahora de las más vitales en el país, y que con en el nuevo eje carretero las exportaciones no sólo se duplicarán, sino alcanzarán un precio significativamente más elevado.
Javier Fernández, ejecutivo de PROINTEC, la empresa a la que la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado encargó la elaboración del citado análisis, aseguró que actualmente en Sinaloa el costo de desplazamiento de las mercancías es de un 14 por ciento de su valor, y que una vez en operación la Supervía se acercará al estándar internacional del 10 por ciento.
El costo del tramo en Sinaloa de este eje transversal, que cambiará para siempre el paradigma actual Norte-Sur de comunicaciones en el país, será de unos 8 mil 250 millones de pesos.
El Secretario Técnico del Proyecto de Impulso Económico de la Supervía, Mario Córdova Arista, a su vez, anunció que se ha creado una Oficina de Vinculación que se encargará de que los proveedores de los materiales e insumos de la autopista sean primordialmente sinaloenses. “Queremos que las primeras que coticen sean empresas sinaloenses”, explicó Córdova Arista.
Además, esta oficina de enlace, según el funcionario, “buscará que se aprovechen la infraestructura y todos los caminos de acceso que se están construyendo aledaños a la Supervía, y que tengan vocación turística, para que sean operados por los habitantes de las comunidades por donde pasará la carretera”.
Inclusive, ofreció Córdova, “estamos creando una ventanilla única para que todos los actores en el ámbito de los negocios que participan en la Supervía, puedan realizar todo tipo de trámites sin demora”.
La reunión, a la que asistió un centenar de empresarios, funcionarios gubernamentales y representantes de los medios de comunicación, fue inaugurada por el presidente del Consejo de Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN), Sergio Esquer Peiro, quien calificó a la autopista como “la obra de infraestructura carretera más importante de México”, al encomiar “la visión de los sinaloenses para poner esta obra al servicio de la generación de riqueza y un mayor valor de nuestras mercancías”.
Fernández, de PROINTEC, destacó que el impacto en la economía de los estados involucrados (Sinaloa, Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas), traerá beneficios directos a 21 millones de personas, que aportan un 23.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano, especialmente al PIB industrial, con un 15 por ciento.
“Internacionalmente –especificó Fernández–, la Supervía influirá en un enorme mercado de 90 millones de personas en Estados Unidos, que aportan un 45 por ciento del PIB en ese país”, siendo cuatro los principales sectores económicos que serán detonados: siderúrgico, maderero, de alimentos y bebidas, y automotriz.
“En muchísimos años, ningún corredor con las características de la Supervía surcará la República Mexicana”, pronosticó Fernández.
La reunión de trabajo fue clausurada, con la representación del Secretario de Desarrollo Económico del Gobierno de Sinaloa, José Ignacio de Nicolás, por el subsecretario Amadeo Zazueta Lafarga, quien anticipó que un evento similar se llevará a cabo muy pronto en el puerto de Mazatlán.
Alberto@AquiMero.com
Durante la presentación ayer del Estudio de Impacto Socio Económico de la Supervía Mazatlán-Matamoros, quedó demostrado que la economía sinaloense es ahora de las más vitales en el país, y que con en el nuevo eje carretero las exportaciones no sólo se duplicarán, sino alcanzarán un precio significativamente más elevado.
Javier Fernández, ejecutivo de PROINTEC, la empresa a la que la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado encargó la elaboración del citado análisis, aseguró que actualmente en Sinaloa el costo de desplazamiento de las mercancías es de un 14 por ciento de su valor, y que una vez en operación la Supervía se acercará al estándar internacional del 10 por ciento.
El costo del tramo en Sinaloa de este eje transversal, que cambiará para siempre el paradigma actual Norte-Sur de comunicaciones en el país, será de unos 8 mil 250 millones de pesos.
El Secretario Técnico del Proyecto de Impulso Económico de la Supervía, Mario Córdova Arista, a su vez, anunció que se ha creado una Oficina de Vinculación que se encargará de que los proveedores de los materiales e insumos de la autopista sean primordialmente sinaloenses. “Queremos que las primeras que coticen sean empresas sinaloenses”, explicó Córdova Arista.
Además, esta oficina de enlace, según el funcionario, “buscará que se aprovechen la infraestructura y todos los caminos de acceso que se están construyendo aledaños a la Supervía, y que tengan vocación turística, para que sean operados por los habitantes de las comunidades por donde pasará la carretera”.
Inclusive, ofreció Córdova, “estamos creando una ventanilla única para que todos los actores en el ámbito de los negocios que participan en la Supervía, puedan realizar todo tipo de trámites sin demora”.
La reunión, a la que asistió un centenar de empresarios, funcionarios gubernamentales y representantes de los medios de comunicación, fue inaugurada por el presidente del Consejo de Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN), Sergio Esquer Peiro, quien calificó a la autopista como “la obra de infraestructura carretera más importante de México”, al encomiar “la visión de los sinaloenses para poner esta obra al servicio de la generación de riqueza y un mayor valor de nuestras mercancías”.
Fernández, de PROINTEC, destacó que el impacto en la economía de los estados involucrados (Sinaloa, Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas), traerá beneficios directos a 21 millones de personas, que aportan un 23.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano, especialmente al PIB industrial, con un 15 por ciento.
“Internacionalmente –especificó Fernández–, la Supervía influirá en un enorme mercado de 90 millones de personas en Estados Unidos, que aportan un 45 por ciento del PIB en ese país”, siendo cuatro los principales sectores económicos que serán detonados: siderúrgico, maderero, de alimentos y bebidas, y automotriz.
“En muchísimos años, ningún corredor con las características de la Supervía surcará la República Mexicana”, pronosticó Fernández.
La reunión de trabajo fue clausurada, con la representación del Secretario de Desarrollo Económico del Gobierno de Sinaloa, José Ignacio de Nicolás, por el subsecretario Amadeo Zazueta Lafarga, quien anticipó que un evento similar se llevará a cabo muy pronto en el puerto de Mazatlán.
Alberto@AquiMero.com
Pie de grabado:
De izquierda a derecha: Mario Córdova Arista, Sergio Esquer Peiro, Javier Fernández y Amadeo Zazueta Lafarga.
Foto de: David Omar Ortiz Achoy
Sunday, August 30, 2009
Ferrusquilla, hijo notable de Choix
Por Alberto Avilés Senés
Si el nombre de este municipio se deriva de tzoí, que significa cera o resina, o si proviene del nombre de la tribu tzoe, que habita el rincón serrano más norteño de Sinaloa, es hoy día en realidad irrelevante.
Antes perteneciente a la directoría política de El Fuerte, Choix adquirió categoría municipal en 1917, cuando el entonces gobernador Ramón F. Iturbe, el primer mandatario constitucionalista de Sinaloa, le reconoció su territorialidad, que quedó garantizada en la Constitución promulgada ese año.
Sobre la ribera del Zuaque, hoy llamado Río Fuerte, Choix es la cuna de personajes tan ilustres como Benjamín Hill, Francisco Serrano y José Ángel Espinoza, “Ferrusquilla”, de quien nos ocuparemos en esta entrega.
Nacido en 1919, humanista, actor, compositor y cantante, Ferrusquilla es autor de más de 170 temas, entre los que destacan Échame a mí la culpa, Cariño nuevo, La ley del monte, Sufriendo a solas y El tiempo que te quede libre. El apodo le viene de cuando, mientras trabajaba en la XEW en la década de los 30, en un programa infantil interpretaba el papel del “El Capitán Ferrusquilla”.
Hijo de Buenaventura Espinoza y Fredesvina Aragón, antes de ingresar en la ciudad de México al Conservatorio Nacional de Música, Ferrusquilla cursó sus estudios de primaria, secundaria y preparatoria entre Choix, Ahome y Mazatlán. José Ángel Espinoza es el padre de la primera actriz Angélica Aragón.
En 1999 el Gobierno del Estado le otorgó el Premio Sinaloa de las Artes, y en 2008 la Universidad Autónoma de Sinaloa le confirió el grado de Doctor Honoris Causa. Muestra de la sencillez del galardonado fue la siguiente línea de su discurso de aceptación: “este es un momento difícil para mí. Muchas gracias a ustedes por acompañarme a sobrellevarlo”.
En la vertiente cinematográfica de su carrera, Ferrusquilla participó en más de ochenta películas al lado de actrices y actores de la talla de Marga López, Elizabeth Taylor, Boris Karloff, Pedro Infante, Jorge Negrete, Richard Burton, Julio Alemán, John Wayne, Anthony Quinn y Clint Eastwood.
Según su perfil biográfico que publica El Colegio de Sinaloa, de cuyo Consejo Directivo es integrante desde 1992, “entre las películas mexicanas más importantes en las que intervino como actor, destacan Media noche, El hombre de papel, El tunco Maclovio y Faltas a la moral. De las producciones extranjeras pueden señalarse: Viva María (Francia), Muñecos infernales (Estados Unidos), La duda (España) y El niño y el muro, filmada en Alemania”.
Probablemente su composición más popular es Échame a mí la culpa, tan exitosa en España que se rodó ahí una película del mismo nombre y que fue estelarizada por Lola Flores y Miguel Aceves Mejía, quienes en el filme interpretan la canción. Ferrusquilla estuvo presente durante el rodaje entero de la cinta.
Otros reconocimientos que ha cosechado Ferrusquilla son la Diosa de Plata, en 1963; la Medalla de la Paz de las Naciones Unidas, en 1972; el Discómetro de la Sociedad de Autores y Compositores de México, en 1976, y en 1981 la Placa de la Farándula Dominicana.
Pero quizá uno de los homenajes que más han conmovido al multifacético Ferrusquilla ocurrió cuando, con él y su familia presentes, el 28 de septiembre de 2007, en el Teatro Pablo de Villavicencio de Culiacán, la Orquesta Sinaloa de las Artes, la mejor de México, según la Asociación de Críticos de Música y Teatro, tocó 19 canciones suyas.
En la Feria del Libro y las Artes de Mazatlán 2009, en una de sus últimas apariciones en escena, el pasado 21 de marzo, al narrar ante un regocijado público historias de sus correrías con Pedro Infante, Ferrusquilla demostró que sigue teniendo la misma chispa y la agilidad de siempre.
En octubre próximo cumplirá 90 años, pero afortunadamente nos queda Ferrusquilla para rato.
Alberto@AquiMero.com
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Si el nombre de este municipio se deriva de tzoí, que significa cera o resina, o si proviene del nombre de la tribu tzoe, que habita el rincón serrano más norteño de Sinaloa, es hoy día en realidad irrelevante.
Antes perteneciente a la directoría política de El Fuerte, Choix adquirió categoría municipal en 1917, cuando el entonces gobernador Ramón F. Iturbe, el primer mandatario constitucionalista de Sinaloa, le reconoció su territorialidad, que quedó garantizada en la Constitución promulgada ese año.
Sobre la ribera del Zuaque, hoy llamado Río Fuerte, Choix es la cuna de personajes tan ilustres como Benjamín Hill, Francisco Serrano y José Ángel Espinoza, “Ferrusquilla”, de quien nos ocuparemos en esta entrega.
Nacido en 1919, humanista, actor, compositor y cantante, Ferrusquilla es autor de más de 170 temas, entre los que destacan Échame a mí la culpa, Cariño nuevo, La ley del monte, Sufriendo a solas y El tiempo que te quede libre. El apodo le viene de cuando, mientras trabajaba en la XEW en la década de los 30, en un programa infantil interpretaba el papel del “El Capitán Ferrusquilla”.
Hijo de Buenaventura Espinoza y Fredesvina Aragón, antes de ingresar en la ciudad de México al Conservatorio Nacional de Música, Ferrusquilla cursó sus estudios de primaria, secundaria y preparatoria entre Choix, Ahome y Mazatlán. José Ángel Espinoza es el padre de la primera actriz Angélica Aragón.
En 1999 el Gobierno del Estado le otorgó el Premio Sinaloa de las Artes, y en 2008 la Universidad Autónoma de Sinaloa le confirió el grado de Doctor Honoris Causa. Muestra de la sencillez del galardonado fue la siguiente línea de su discurso de aceptación: “este es un momento difícil para mí. Muchas gracias a ustedes por acompañarme a sobrellevarlo”.
En la vertiente cinematográfica de su carrera, Ferrusquilla participó en más de ochenta películas al lado de actrices y actores de la talla de Marga López, Elizabeth Taylor, Boris Karloff, Pedro Infante, Jorge Negrete, Richard Burton, Julio Alemán, John Wayne, Anthony Quinn y Clint Eastwood.
Según su perfil biográfico que publica El Colegio de Sinaloa, de cuyo Consejo Directivo es integrante desde 1992, “entre las películas mexicanas más importantes en las que intervino como actor, destacan Media noche, El hombre de papel, El tunco Maclovio y Faltas a la moral. De las producciones extranjeras pueden señalarse: Viva María (Francia), Muñecos infernales (Estados Unidos), La duda (España) y El niño y el muro, filmada en Alemania”.
Probablemente su composición más popular es Échame a mí la culpa, tan exitosa en España que se rodó ahí una película del mismo nombre y que fue estelarizada por Lola Flores y Miguel Aceves Mejía, quienes en el filme interpretan la canción. Ferrusquilla estuvo presente durante el rodaje entero de la cinta.
Otros reconocimientos que ha cosechado Ferrusquilla son la Diosa de Plata, en 1963; la Medalla de la Paz de las Naciones Unidas, en 1972; el Discómetro de la Sociedad de Autores y Compositores de México, en 1976, y en 1981 la Placa de la Farándula Dominicana.
Pero quizá uno de los homenajes que más han conmovido al multifacético Ferrusquilla ocurrió cuando, con él y su familia presentes, el 28 de septiembre de 2007, en el Teatro Pablo de Villavicencio de Culiacán, la Orquesta Sinaloa de las Artes, la mejor de México, según la Asociación de Críticos de Música y Teatro, tocó 19 canciones suyas.
En la Feria del Libro y las Artes de Mazatlán 2009, en una de sus últimas apariciones en escena, el pasado 21 de marzo, al narrar ante un regocijado público historias de sus correrías con Pedro Infante, Ferrusquilla demostró que sigue teniendo la misma chispa y la agilidad de siempre.
En octubre próximo cumplirá 90 años, pero afortunadamente nos queda Ferrusquilla para rato.
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Wednesday, August 19, 2009
Sunday, August 16, 2009
Sursum Versus
Por Alberto Avilés Senés
“La autonomía en una universidad se refleja en el sentido crítico de los estudiantes, y se manifiesta cuando (éstos) se preocupan por los problemas sociales, económicos y políticos de su país”.
Jorge Medina Viedas - Ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Sus preámbulos y antecedentes directos, desde finales del siglo pasado, fueron el Liceo Rosales, el Colegio Rosales, la Universidad de Occidente, el Colegio Civil Rosales y la Universidad Socialista del Noroeste, hasta convertirse en Universidad de Sinaloa, autónoma a partir de 1965.
Venero y puntal de las concepciones e ideas avanzadas no sólo en el noroeste de México sino en todo el país, a lo largo de casi un siglo y medio, la hoy Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha sido la cuna de sinaloenses ilustres y el escenario de luchas sociales que han transformado para siempre el rostro del estado.
El 5 de mayo de 1873, al convertirse en gobernador de Sinaloa, Eustaquio Buelna, un hombre de pensamiento liberal, fundó en Mazatlán el Liceo Rosales, que muy pronto se mudó a Culiacán, cuando la sede de los poderes se trasladó a la hoy capital sinaloense, para adquirir en marzo de 1874 el nombre de Colegio Rosales.
Ahí había carreras como las de químico farmacéutico, agrimensor, abogado, tenedor de libros y alfabetizador. Entre los rectores de aquella época que han dejado memoria figuran Ruperto L. Paliza, Jesús Moncayo, Luis G. Orozco y Epitacio Osuna.
En mayo de 1918, 45 años después de su fundación como institución educativa, y bajo la rectoría del doctor Bernardo J. Gastélum, nace la Universidad de Occidente, que cuatro años después se convertiría en el Colegio Civil Rosales, donde se gestaron los primeros movimientos estudiantiles.
Hacia finales de la década de los 20 se fundó la Federación de Estudiantes Rosalinos, cuyas delegaciones desde entonces se hicieron famosas por sus forzudas participaciones en los congresos que organizaba la Federación Nacional de Estudiantes.
Pero fue hasta febrero de 1937, durante la presidencia del general Lázaro Cárdenas, que el Colegio Civil Rosales, al trocar su nombre por el de Universidad Socialista del Noroeste, se convierte en promotora de un socialismo sistematizado y soporte de las grandes transformaciones sociales de la época.
Al concluir el régimen cardenista, en 1941, nace la Universidad de Sinaloa, denominación que, con su categorización de autónoma, a la fecha conserva, y cuyo primer rector fue el ingeniero Enrique Coppel Rivas.
Entre 1968, a partir del Movimiento Estudiantil, en el seno de la UAS se sucedieron una serie de movilizaciones que han formado el carácter no sólo de dicha institución, sino de la sociedad sinaloense en su conjunto.
Hubo persecuciones y una brutal represión gubernamental contra la universidad y los estudiantes, trabajadores y maestros de izquierda. Pero hubo también compañeros que con un radicalismo irracional dañaron seriamente la causa de la izquierda democrática.
El 7 de abril de 1972, justo antes de culminar uno de los movimientos estudiantiles más tenaces, cayeron en el edificio central de la UAS María Isabel Landeros y Juan de Dios Quiñónez, cuya oblación jamás podrá ser olvidada.
El autor de la cita con que arranca esta columna, Jorge Medina Viedas, fue rector de la UAS entre 1981 y 1985, período en que la universidad obtuvo un rotundo triunfo en su lucha de reivindicaciones al impedir que le fuera arrebatada la educación media superior.
En su libro La utopía corrompida, presentado en abril de este año, Carlos Calderón Viedas, Liberato Terán y el propio Medina Viedas afirman que Rubén Rocha Moya, entre 1993 y 1997, fue el último de los rectores que sintonizó su gestión con el proyecto democrático de la izquierda universitaria en Sinaloa.
Está en manos de la nueva rectoría, que se acaba de inaugurar con la toma de posesión de Víctor Corrales Burgueño, si el lema de la UAS, Sursum Versus, que significa “Hacia la cúspide”, continúa vigente.
Alberto@AquiMero.com
www.Yunaites.com
Medina Mora y Napolitano; muy cuates
Por Alberto Avilés Senés
La secretaria estadounidense de Seguridad Territorial, Janet Napolitano, no ha escatimado ataques a la comunidad indocumentada inmigrante de su país en declaraciones recientes, pero ha sido omisa al reconocerles su contribución, a pesar de que en el discurso del Partido Demócrata abundan las referencias al papel positivo que juegan en la sociedad.
Y aunque ha reiterado que las políticas de la administración de Barack Obama son completamente diferentes a las instrumentadas en el gobierno de George W. Bush, bajo la égida de Napolitano continúan las redadas en los centros de trabajo, la separación de familias, las sanciones a empleadores que contratan mano de obra indocumentada, las graves trasgresiones a los derechos humanos en la frontera y las violaciones a las libertades civiles en infinidad de poblaciones que han adoptado ordenanzas de corte antiinmigrante y xenófobo.
Encima, pese a las promesas de que en 2009 se impulsaría desde la Casa Blanca una reforma integral a las leyes de inmigración, ahora resulta que, si bien nos va, dichas enmiendas constitucionales empezarán a trabajarse hasta el año que entra.
Mientras tanto, apenas el jueves pasado Napolitano y el procurador de Justicia mexicano Eduardo Medina Mora pactaron la formación de una fuerza de seguridad fronteriza con base en México que contará con 40 empleados para “coordinar los flujos de inteligencia en ambos lados de la frontera”.
Napolitano aseguró durante la firma de la carta de intenciones que “reforzar nuestras leyes en la frontera requiere una colaboración más próxima con nuestros aliados internacionales y domésticos para garantizar nuestra seguridad común".
A Medina Mora se le pasó que “seguridad común” significa también evitar la muerte de un mexicano diariamente que se promedia precisamente en esa frontera que los gringos están tan interesados en blindar.
Se le olvidó también que en decenas de cárceles de migración en el interior del país se cometen graves abusos contra mexicanos que están detenidos aguardando ser deportados.
No recuerda Medina Mora, o de plano no sabe, que en instancias de la Organización de las Naciones Unidas existen denuncias por dichos abusos que el gobierno mexicano debió hacer suyas. O quizá si las conoce, pero que prefiere soslayarlas en aras de una “nice photo-op” con Naplitano.
Si para la administración Obama y para Napolitano misma el problema se centra en el riesgo de que por la frontera se vulnere la seguridad nacional estadounidense, ¿por qué no colocamos a nuestros muertos en ese preciso sitio geográfico como asunto de seguridad nacional de México?
“No se equivoquen –afirmó Napolitano la semana pasada–, nuestro enfoque integral es muy, muy diferente” que el de la administración Bush en el tema de la inmigración indocumentada. “Es más estratégico, de más cooperación, más multilateral y, a largo plazo, más efectivo”, precisó.
El problema es que Napolitano ya se descaró y pretende tratar los asuntos de migración indocumentada y tráfico de drogas como un mismo tema, a pesar de que al inicio de su gestión parecía una mujer moderada.
Para ella, la voluntad de cooperar con Estados Unidos en la lucha contra las drogas del licenciado Felipe Calderón es una oportunidad histórica que no debe desaprovechar, y por eso asevera que “la seguridad fronteriza en sí misma no detendrá a quienes ingresan (a Estados Unidos) ilegalmente (y por lo tanto) nuestra estrategia fronteriza tiene que combinarse con una aplicación más estricta de la ley migratoria” en el interior del país.
Lo grave de todo esto es que México compró ya el paquete que nos vendió Napolitano. La Procuraduría General de la República y la Secretaría de Relaciones Exteriores se acostumbraron a que los gringos pueden desentenderse de las muertes que causan sus acciones de resguardo fronterizo. Los gringos pueden violar los derechos humanos de cualquier mexicano en cualquier parte de Estados Unidos y no pasa nada.
Alberto@AquiMero.com
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La secretaria estadounidense de Seguridad Territorial, Janet Napolitano, no ha escatimado ataques a la comunidad indocumentada inmigrante de su país en declaraciones recientes, pero ha sido omisa al reconocerles su contribución, a pesar de que en el discurso del Partido Demócrata abundan las referencias al papel positivo que juegan en la sociedad.
Y aunque ha reiterado que las políticas de la administración de Barack Obama son completamente diferentes a las instrumentadas en el gobierno de George W. Bush, bajo la égida de Napolitano continúan las redadas en los centros de trabajo, la separación de familias, las sanciones a empleadores que contratan mano de obra indocumentada, las graves trasgresiones a los derechos humanos en la frontera y las violaciones a las libertades civiles en infinidad de poblaciones que han adoptado ordenanzas de corte antiinmigrante y xenófobo.
Encima, pese a las promesas de que en 2009 se impulsaría desde la Casa Blanca una reforma integral a las leyes de inmigración, ahora resulta que, si bien nos va, dichas enmiendas constitucionales empezarán a trabajarse hasta el año que entra.
Mientras tanto, apenas el jueves pasado Napolitano y el procurador de Justicia mexicano Eduardo Medina Mora pactaron la formación de una fuerza de seguridad fronteriza con base en México que contará con 40 empleados para “coordinar los flujos de inteligencia en ambos lados de la frontera”.
Napolitano aseguró durante la firma de la carta de intenciones que “reforzar nuestras leyes en la frontera requiere una colaboración más próxima con nuestros aliados internacionales y domésticos para garantizar nuestra seguridad común".
A Medina Mora se le pasó que “seguridad común” significa también evitar la muerte de un mexicano diariamente que se promedia precisamente en esa frontera que los gringos están tan interesados en blindar.
Se le olvidó también que en decenas de cárceles de migración en el interior del país se cometen graves abusos contra mexicanos que están detenidos aguardando ser deportados.
No recuerda Medina Mora, o de plano no sabe, que en instancias de la Organización de las Naciones Unidas existen denuncias por dichos abusos que el gobierno mexicano debió hacer suyas. O quizá si las conoce, pero que prefiere soslayarlas en aras de una “nice photo-op” con Naplitano.
Si para la administración Obama y para Napolitano misma el problema se centra en el riesgo de que por la frontera se vulnere la seguridad nacional estadounidense, ¿por qué no colocamos a nuestros muertos en ese preciso sitio geográfico como asunto de seguridad nacional de México?
“No se equivoquen –afirmó Napolitano la semana pasada–, nuestro enfoque integral es muy, muy diferente” que el de la administración Bush en el tema de la inmigración indocumentada. “Es más estratégico, de más cooperación, más multilateral y, a largo plazo, más efectivo”, precisó.
El problema es que Napolitano ya se descaró y pretende tratar los asuntos de migración indocumentada y tráfico de drogas como un mismo tema, a pesar de que al inicio de su gestión parecía una mujer moderada.
Para ella, la voluntad de cooperar con Estados Unidos en la lucha contra las drogas del licenciado Felipe Calderón es una oportunidad histórica que no debe desaprovechar, y por eso asevera que “la seguridad fronteriza en sí misma no detendrá a quienes ingresan (a Estados Unidos) ilegalmente (y por lo tanto) nuestra estrategia fronteriza tiene que combinarse con una aplicación más estricta de la ley migratoria” en el interior del país.
Lo grave de todo esto es que México compró ya el paquete que nos vendió Napolitano. La Procuraduría General de la República y la Secretaría de Relaciones Exteriores se acostumbraron a que los gringos pueden desentenderse de las muertes que causan sus acciones de resguardo fronterizo. Los gringos pueden violar los derechos humanos de cualquier mexicano en cualquier parte de Estados Unidos y no pasa nada.
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